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Zen To Done

También: ZTD

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  • career-growth
  • self-awareness

Zen To Done (ZTD) es un sistema de productividad personal basado en diez hábitos simples. Creado como una alternativa más liviana y ejecutable al GTD de David Allen, su premisa central es que la simplicidad es más poderosa que la sofisticación: no hace falta un sistema complicado para tener una vida organizada, solo hace falta actuar sobre lo que importa.

Los diez hábitos son:

  1. Recopilar — Una sola bandeja de entrada para todo. Reducir las fuentes de información al mínimo.
  2. Procesar — Vaciar la bandeja a diario, tomando decisiones rápidas: borrar, delegar, hacer ya (menos de 2 min) o posponer.
  3. Planificar — Elegir “Grandes Rocas” semanales (4-6 prioridades) y “Tareas Más Importantes” (TMIs) diarias. Programarlas a primera hora.
  4. Hacer — Trabajar en una sola tarea, sin multitarea. Bloques de tiempo concentrado. Anotar las interrupciones y volver.
  5. Sistema simple y confiable — Herramientas mínimas: lista de tareas, calendario y archivo. Revisar las listas a diario.
  6. Organizar — Un lugar para cada cosa. Nunca dejar nada “sin casa”. Cuidar las transiciones entre actividades.
  7. Revisar — Revisión semanal en 30-45 minutos: objetivo largo plazo, notas, calendario, listas, nueva Gran Roca.
  8. Simplificar — Podar la lista de tareas. Decir no. Reducir compromisos a los que generan valor o felicidad.
  9. Rutina — Crear rutinas de inicio y fin de jornada, mañana y tarde. Sostenerlas 30 días para convertirlas en hábito.
  10. Encontrar tu pasión — Lo que te apasiona hace que la productividad sea consecuencia natural, no esfuerzo.

Origen / Historia

Leo Babauta publicó Zen To Done en 2007 en su blog Zen Habits, que en aquel momento ya era uno de los blogs de productividad más leídos del mundo. Babauta había adoptado el GTD de Allen pero encontraba que el sistema era demasiado complejo para sostener a largo plazo: demasiados contextos, demasiadas listas, demasiada energía mental para mantener el sistema funcionando.

Su solución fue radical: tomar solo lo esencial del GTD, mezclarlo con principios del minimalismo y el budismo zen, y convertirlo en hábitos uno a uno. La idea clave era que no se pueden cambiar todos los hábitos a la vez — hay que instalar un hábito por mes durante diez meses.

El libro derivado del blog se vendió de forma independiente y se convirtió en un clásico de la productividad low-fi, particularmente popular entre desarrolladores y knowledge workers que veían el GTD como un proyecto más a gestionar.

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